Cuando preguntaron a Jaume Balagueró y a Paco Plaza por qué habían rodado la secuela de REC dijeron que “porque lo había pedido el público”. ¿Pero no habíamos quedado en qué el cine es el séptimo arte? ¿No es un vehículo para expresar las emociones/ preocupaciones del director?
Personalmente no me imagino a Rafael, Leonardo, Miguel Ángel o cualquier otro artista con nombre de Tortuga Ninja; diciendo: “He hecho esta escultura o esta pintura porque me lo ha pedido la gente”. Les pedían encargos gente de la nobleza o del clero, no cajeras del Mercadona o estudiantes de FP.
Lo que Paco y Jaume han querido con esta segunda parte es, simple y llanamente, REC-audar dinero vilmente a costa del espectador que confiaba en ver algo de una calidad similar a lo visto en la primera entrega...
¿Es eso malo? ¿El cine español no puede tener franquicias taquilleras? No sería malo si no fuera porque el éxito de esta película supondrá tener dinero para financiar nuevos proyectos... Los temidos “proyectos personales”. Proyecto personal es sinónimo de basura a la que sólo le ve la gracia su creador. Como cuando haces una caca y a tí te parece que su forma es graciosa pero que, por lo que sea, al resto de tus compañeros de piso no les da nada de risa.
Pues es posible que decenas de proyectos personales de mierda salgan de esta REC2. Es por eso que considero justo y necesario hacer una crítica destructiva de la que puede llegar a ser la cinta más taquillera de la historia del cine cañí. Aún estamos a tiempo de que la gente pare de ir a verla así que, a continuación, vamos a destripar completamente REC2. Como labor humanitaria. Por amor al arte...
Y aquí es donde empieza REC2. Un comando de geos y un doctor, abordan el bloque de pisos aún sabiendo que la cosa taba muy malita hijosmíos. ¿He dicho comando? Quizás he sido demasiado generoso, puesto que entran 4 (!) miembros de las fuerzas especiales españolas.
Tras estar un buen rato paseando/ explorando por la casa sin que pase NADA, llega un momento (porque sí) en el que todos los zombies salen a lo loco. Supongo que estarían viendo Sálvame y justo en ese momento acabó el espectá-culo. Siempre he pensado que era un programa para descerebrados...
Pero mi teoría de los zombies se fue por los suelos cuando el doctor, con un verbo tan fluido como el de Johan Cruyff cuando habla mientras mastica un canapé de la tribuna VIP del Camp Nou, desvela que es un cura y que los vecinos...
¡Son demonios! En un apasionante giro de guión se desvela que el cura había sido enviado para acabar con los endemoniados. Al jefe de los GEOS parece que no le queda muy clara explicación puesto que en la escena siguiente sigue refiriéndose al cura como “doctor”. Deducimos que para ser jefe de un comando de élite no hace falta tener muchas luces. Y para ser iluminador en esta película, tampoco. Todo pasa a oscuras. Y cuando sucede algo la cámara se mueve como si estuviera poseída. En eso sí que el guión es coherente: parece que está endemoniada...
Continuará...






































